Wednesday, October 27, 2010

CUENTOS Y FANTASIAS INFANTILES

A diferencia de mi época infantil, hoy los niños pertenecen a una generación que no lee y por lo tanto no escribe, ¡no sabe escribir! Tampoco ordena entonces sus ideas, ni tiene claridad en el pensamiento, no aplica la lógica ni los métodos de deducción e inferencia. Desprovistos de habilidades en el manejo del mundo de los símbolos, que es la palabra, para la niñez mexicana se encuentra vetado el acceso al plano de la imaginación, los sueños y fantasías. La infancia mexicana está atrapada entre dogmas de fe y la omnipresencia de la televisión.
Mi vida estuvo marcada por el acceso a la lectura a muy temprana edad. El medio para entrar al reino de las letras y las palabras fueron los “cuentos” o “comics” que entonces eran completamente diferentes a las historias que actualmente se publican en páginas de papel brillante, con dibujos estilizados resaltando siempre la perfección extrema del físico humano, o en la otra variante de los dibujos de origen japonés que genéricamente se agrupan bajo el nombre de Manga.
En mi fuente de nutrición estuvieron las historias de Walt Disney, Porky y sus amigos, Titanes Planetarios, Historias Fantásticas, el Pájaro Loco, Periquita, Estrellas del Deporte, la Pequeña Lulú y Tobi, Silvestre y Piolin. Fue costumbre de mis padres acudir semanalmente, de domingo en domingo al céntrico mercado Abelardo L. Rodríguez, en las calles de Carmen del DF, para comprar paquetes completos de cuentos usados a bajo precio. Leer cuentos se convirtió en toda una adicción, al grado de que en familia llegamos a tener los números primigenios de algunos clásicos como los de Walt Disney, impresos por editorial SEA, en formatos de tamaño un poco menor a la carta, en papel mate, en colores firmes pero opacos, con dibujos bien trazados y diálogos inolvidables.
Aunque hubo muchos títulos, como Superman, Batman, Gasparin, el Spirit o Lorenzo y Pepita, mis favoritos por encima de todos fueron los del Pato Donald, el Tío Rico Mac Pato y sus sobrinos. De estas lecturas di el salto a los Supermachos y los Agachados, los dos del maese Rius. Mis padres eran ávidos lectores en aquella época de optimismo y entusiasmo, por ser mejor día con día. Ninguno de ellos eran profesionistas ni tampoco perfeccionistas o pruritos de biblioteca, por el contrario inculcaban en mi y en mis hermanos la conciencia del estudio, pero la primacía del hacer, del homo habilis, del ser útil y del trabajo como medio indispensable para alcanzar las metas y objetivos que empecé a imaginar desde entonces.
Mi Madre era lectora de periódicos, de notas de sociales, de cosas de la política y de la cultura. Nacida en el seno de una familia de fuerte raigambre porfirista, blanca y originaria del centro del país, con lejanas reminiscencias afrancesadas, mi Mamá no dejaba de mirar las notas de la realeza y de la alta sociedad. Por ella conocí a Alfredo Lamont y la clásica revista Life. Mi padre en cambio, era muy interesado en las noticas de la tecnología y el deporte, así como las historias de la guerra mundial. De los aviones a “chorro”, de la fusión del átomo, los viajes espaciales, el proyecto Manhattan y las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, hasta las historias completas y detalladas del beisbol en México, en Estados Unidos y en Cuba. Enemigo acérrimo de los Yanquis de New York “porque compran los campeonatos”, entendí la importancia que llego a tener el beisbol de México durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las batallas en el frente y el racismo contra los negros, así como la visión y vocación empresarial de Jorge Pasquel trajo a nuestro país a lo mejor de todo el mundo.
Mi Padre coleccionaba el Selecciones del Reader’s desde los años treinta y me enseñaba los anuncios que se insertaban al final de la revista, siempre convocando al sentido patriota y el espíritu aliado, contra las huestes de Hitler y el nazismo. En esas revistas pequeñas leí muchísimas reseñas de batallas y de hazañas que me iluminaron y entusiasmaron mi carácter. Representantes típicos de una clase media emergente, mis papas adquirieron un sinfín de libros a través de las ofertas a crédito: Ivanhoe, Los tres Mosqueteros, Julio Verne y tantas historias maravillosas, anticipo de inventos que llegarían después de su literatura; o Mark Twain, Emilio Salgary y muchas lecturas que absorbí, en las que me empape y me enseñe a nadar.
Hoy que existen tantos otros medios para aprender aparte de los libros, únicamente hay que saber elegir debidamente entre el internet, los video juegos, la televisión o el cine, como sucede con la película “El Laberinto del Fauno”, cinta dirigida por el mexicano y tocayo Guillermo del Toro, que narra la fantasía de una niñita y su inocencia, frente al rencor y odio del franquismo español, tan idolatrado por las clases que desgobiernan México. Otra película que no deben dejar de enseñar a los niños de México es “La Princesita”, dirigida por el paisano, Alfonso Quaron. Son dos magníficos ejemplos de que el séptimo arte, aún por televisión puede ser de enorme provecho, cuando se descubren historias como la de Ofelia o la de Sara, una muerta en cumplimiento de lo que su imaginación necesitaba para arribar finalmente al mundo mágico de la eternidad y gloria, por encima de la vileza y asesinato; y la otra, en cambio, es el triunfo de la fe y esperanza de que las cosas cambien y vuelvan a ser lo que un día fueron de un cierto modo.
El Laberinto del Fauno demuestra con creces que el combate militar en contra de la insurgencia popular, llamada así o contra el narco, como se empeñan en nominarle quienes dependen del ejército para su sostenimiento, fracasa, siempre. En La Princesita, se apuesta a que la recuperación de la vista y el recuerdo justo del Padre, son la medicina, única capaz de salvar a México, de la desgracia y muerte a que está sometido.
COLOFÓN: Recuerdo que la primera vez que lleve a mis hijas a conocer el Museo del Papalote, nos encontramos en la entrada con un laberinto (como el del Fauno), pero simplificado, con estacas enclavadas y tela enrollada para confundir a los niños que se aventuraban a encontrar la salida final. Entraron una a una: la primera, siempre la mayor de mis hijas, se adentró con cautela –se veían los movimientos de sus piernas, por debajo del nivel que la tela ocultaba- camino, se movía con dudas, pensaba, analizo y encontró la salida; la segunda en arriesgarse, la menor, entro y corrió y corrió y corrió, y todos veíamos como daba y daba vueltas… hasta encontrar la salida, entre feliz y espantada. Al final, la ahora próxima “psicoloca”, entro, se agacho, levanto la pinche tela y se salió de volada. Cada quien su vida
Recuerdo que uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida fue la enciclopedia del Tesoro de los Niños, con la que personalmente comencé ahora en la vida de mis descendientes, la aventura de la lectura, el saber, la magia de la imaginación y el mundo de la fantasía. Decía en su primera página del tomo primero. “Hijo, como premio a tus estudios y para que no olvides que: Un libro abierto, es un cerebro que habla. Cerrado un amigo que espera. Olvidado un alma que perdona. Destruido un corazón que llora”

Monday, October 25, 2010

TELETON 2010

“yo no creo en Dios, pero si en Al Pacino”
Javier Bardem

Aún falta más de un mes, para ser testigos de la decimotercera ocasión que se celebra el ritual anual del TELETON, no obstante en esta semana, además de arrancar la campaña de publicidad masiva para convencer a la población de las bondades que significa la caridad pública, en apoyo de gente invalida o lastimada en cuerpo y espíritu, corrió el rumor, acerca de que Lucerito, la imagen de esta pingüe negocio con el sufrimiento y la pena ajena, de la desgracia nacional, del chantaje y vocación derrotista del ser mexicano, analiza la oferta de “algunos partidos políticos” para participar como candidata por el Gobierno del Estado de México.

El inicio del TELETON en México es una flecha clave que permite ubicar el principio del fin del México independiente y revolucionario, que este 2010 deberíamos estar celebrando todos los compatriotas, como puntos de referencia en nuestra historia. Es el antes y después de una época largamente anunciada. Es la irrupción de la tecnología mediática, de la intromisión grosera, abrupta y contundente del monopolio de la televisión en México. Fue un diciembre de 1997, en que tras los gestos apurados, sufridores y sobreactuados de los payasitos de la televisión; detrás de las máscaras compungidas y las frases repetidas por los vendedores de cremas y talcos retumban los jingles, hostigan los tímpanos sensibles de la faramalla y tinglado especialmente preparado para convocar a la donación y al altruismo, a la farsa y el embuste. Lágrimas, risas y amor, pero al dinero. Hace trece años, tras la masacre económica contra las clases medias nacionales, disparada deliberadamente por Ernesto Zedillo, para culpar y completar la obra de su antecesor Salinas de Gortari, comenzábamos a darnos cuenta de la nueva realidad. Subordinados a los Estados Unidos, económicamente anexionados, socialmente atorados en su tiempo, el nuevo horario de las finanzas; en su escala de valores, miedos y placeres gustosos. Un México noqueado, arruinado y económicamente esclavizado, que aún no podía reponerse de la marejada inaugural de muerte, de traición, ambición y engaño en 1994; de ruina y quiebra masiva, brutal, descarada, deliberada, decidida intencionadamente para que ocurriera de esa manera. Las consecuencias están diariamente a la vista: migración y desintegración social, muerte, jóvenes sin esperanza ni trabajo ni ganas, adultos sin espíritu, mexicanos obesos por la dieta de papas, bimbo y coca cola que la necesidad ha obligado e impuesto. Trastrocamiento de valores, sueños y realidades.

Menos aún de la contrarevolución acelerada de la vida nacional de 1995 y 1996. De la erección de una nueva superioridad superior. Derrumbe de la autoridad real, desplazamiento del símbolo origen que dio vida y destino a la nación, de la Presidencia de República pervertida y desplazada por la tiranía y despotismo de las mayorías y las riquezas monetarias. Sustitución descarada: del Tlatoani Azteca al Dios Rating, del Monarca Republicano, por el manager, el gerente al servicio de las partes hegemónicas del nuevo estado del poder. Cambio maquiavélico en la forma de dominio –anticipado por el florentino- tránsito del modelo del Gran Turco por el del Rey de Francia; de poder vertical a consensos horizontales, de fortalezas por debilidades.

La pantomima del TELETÓN inaugurada entonces es una recreación desfachatada de la nueva realidad política del país. Los ricotes haciendo de la caridad negocio, con el altruismo, la donación, y de los débiles espectáculo. Trasplante formal de la máxima norteamericana, de la divisa impresa en sus billetes: “In God we trust” (en dios creemos), en verdad significa que “The trust is our God” (el negocio es nuestro dios). Los gringos juran ante la Biblia todo acto público, cantan en su himno alabanzas divinas, bendicen cuanto acto cometen, porque así está escrito en su origen, en sus raíces, son sus bases y naturaleza corrompida, por la culpa y el remordimiento de haber asesinado, como en la tragedia de Edipo, pero en esta su historia a sabiendas, adoptado el regicidio cometido para repartirse las riquezas, el asesinato del padre.

A partir de 1997 los actores de la televisión comenzaron con descaro intencionado a traer al Jesús en la boca para saludar, despedirse, rogar, pensar, amar, odiar. Pero no a Quetzalcoatl o al Tloque Nahuaque, sino el Dios de las tierras de Canaán, dios poderoso que todo lo puede: salvar vidas, rescatar alcohólicos, pasar exámenes, maldecir bendecir, abusar, torear, educar, concebir, premiar, castigar y claro convocar, pedir, extorsionar y engañar. Antes del TELETON era mal visto la declaración religiosa, reservada para mujeres, enfermos y viejitos. La manipulación de la desgracia y enfermedad, en vez de premiar al éxito y esfuerzo. Del no me mueve mi Dios para quererte, el cielo que me tienes prometido (Santa teresa de Ávila) a la imposición forzada de creencias y dogmas particulares, venidas de muy lejos de México.

Por cierto ayer termino el concurso convocado por el canal History para encontrar al Gran Mexicano y reconforta saber que fue Benito Juárez el elegido por una mayoría electrónica, el “Beno”, el indio zapoteco, el pastorcito convertido en gran Presidente de México, cuatro veces presidente y justo vencedor de imperios ultramontanos y emperadores ultramarinos.

Hace 13 años comenzó el reemplazo deliberado de los valores republicanos, principio y origen fundacional de México, que son: agradecimiento, respeto, valentía, justicia, lealtad; a cambio de los vicios pregonados melifluamente por las oligarquías: solidaridad, compasión, tolerancia, humanidad y estado de derecho, baluartes camuflados de las columnas reales en que se sostiene toda la sociedad yanqui: homicidio, robo e incesto.


Thursday, October 21, 2010

EL OCIO II

Me encuentro caminando sobre la plancha del Zócalo Metropolitano, de visita en la Feria del Libro instalada por decimo año consecutivo. En mi mente cruzan como ráfagas de viento ideas, imágenes, palabras, sensaciones y recuerdos que tras 20 años de ausencia no se olvidan. Me ha tocado estar nuevamente, en este momento en un sábado Distrito Federal, como la canción de Chava Flores, es quincena, día de pago y la gente se arremolina, el trafico no concede espacios a los peatones que intentan cruzar las calles, el sol a plomo acaba con el ánimo y el gusto de volver nuevamente a residir en la Capital de la República Mexicana.
En el DF, el tiempo libre es el recurso humano más escaso. La vida en la ciudad se consume en horas dedicadas al transporte de un lado a otro. Hace unos años un buen amigo que vive en el DF vino a visitarme y me acompaño a hacer una serie de trámites que tenía pendientes en Temascaltepec. Del banco pasamos con el notario, de ahí al registro de la propiedad, a la tesorería, nuevamente al banco y finalmente a la oficina de tránsito. Nos tardamos un par de horas por lo que exclamo ¡en México me hubiese tomado una semana hacer todo esto!
A pesar de todo ello, una mayoría de la población chilanga, dedica buena parte del día al aprovechamiento de su tiempo libre en la práctica de actividades recreativas, deportivas, culturales y educativas. Es costumbre entre la gente que vive en la ciudad hacer un espacio para el ocio y su empleo productivo. Ya en la columna anterior recordaba el sentido original de la palabra ocio, que en Aristóteles se traducía en la importancia esencial de trabajar para tener ocio. La antítesis de esta filosofía es el significado que las democracias occidentales capitalistas le han otorgado al sentido de la vida, como el de trabajar para vivir y vivir para trabajar (Max Weber “La ética protestante y el espíritu del capitalismo).
En la ciudad de México se puede notar claramente la diferencia entre el pensamiento Aristotélico, en la gente que diariamente utiliza su tiempo de ocio para educarse (física y mentalmente) y quienes lo aprovechan para mantenerse en forma para el trabajo. Unos se reúnen en los parques, en Chapultepec, los deportivos y clubes a convivir y distraerse, acuden a institutos y escuelas de artes necesarias para ser mejor y otros, los pudientes compran membrecías en clubes exclusivos (como el Sport City que ya llego a Metepec) donde además de ejercitarse se disponen a fincar relaciones de negocio, influencia y poder.
Considero que mi biografía personal es buen ejemplo para ilustrar lo que digo. Desde que tenía 5 años de edad fui inscrito en una liga de beisbol, donde los papás ayudaban a mantener el campo en perfectas condiciones y las mamás se dedicaban a preparar alimentos, para recaudar fondos para el sostén de los equipos. Una de mis tías (mi segunda o tercera madre) no conforme con pagar por mis clases de música a la misma edad en que comenzó Mozart, me regalo un piano cuando cumplía apenas 8 años. Una diferencia clave para entender el género de vida que existe en el DF son los horarios escolares, de entradas tempranas y salida a mediodía, para llegar a comer, descansar, hacer la tarea y salir entonces a la “calle” a jugar con los cuates.
Mi carácter se moldeo desde la infancia a estudiar, aprender, ejercitarme, saber y competir. Hasta la fecha extraño con nostalgia los recorridos diarios que hacia temprano antes de salir a trabajar en el Bosque del Pedregal y los fines de semana en los Viveros de Coyoacán, donde al terminar la hora de recorrido me aventaba unas “cascaritas” de basquetbol. La diferencia y que hacia únicos estos momentos, eran las multitudes que nos acompañábamos, saludábamos y convivíamos.
En cambio, la vida en provincia es completamente diferente a la de la ciudad porque aquí, el tiempo libre constituye el recurso más abundante y consecuentemente el menos valorado, por lo que se desperdicia y desprecia. Nuevamente vuelvo a mi caso, porque cansado de recorrer diariamente el hermoso camino que comunica Temascaltepec con Real de Arriba, termine de hartarme por hacerlo todos los días, solo, sin que nadie se animara a practicar, el ahora llamado, de manera cursi y esnob, deporteismo.
Pero lo más grave de la vida en este Sur de México es que la idea del tiempo libre obedece a otra máxima diferente, enunciada por Platón, quien afirmaba que "Pero los dioses, compadeciéndose del género humano nacido para el trabajo, han establecido para los hombres festivales divinos periódicos para alivio de sus fatigas y les han dado como compañeros en esas fiestas a las Musas y a Apolo, que las preside, y a Dionisos, para que, nutriéndose del trato festivo con los dioses, mantengan la rectitud y sean equitativos"
Musas y Apolo, bendecidos por Dionisos, el dios del vino que convierte la fiesta anual, en un rito de placer corporal, nada relativo a la educación del alma, de la mente y la inteligencia. Trabajo cíclico, combinado con las temporadas de cosecha, esperadas para la llegada de las fiestas, el baile, la bulla, desenfreno y exceso, vicio y corrupción. Además de aburridas y peligrosas, las fiestas del pueblo son grotescas y repetidas, a pesar de ser anheladas por una población que ignora otras opciones y que no ha sido educada para elegir de manera diferente.
Creo que el ocio en el sur de México, es un problema que tiene dos vertientes para analizar, si se considera que administrar el tiempo libre de la población, representa una acción necesaria para el buen gobierno de estas comunidades. Antes que nada es el ejemplo de quienes gobiernan, el requisito indispensable para hacer que la población atienda y acepte este escalón en el género de vida pasional que ahora sufre. Si los gobernantes no hacen deporte, se cultivan y se alejan de vicios, nada va a cambiar. (Ilustra la parte de la película Traffic, donde al policía judicial “bueno”, los agentes de la DEA gringos le piden información y le proponen darle a cambio lo que pida: en vez de dinero, Benicio del Toro les condiciona su participación por iluminación en los campos de beisbol, “así los jóvenes no consumirán drogas”)
La segunda es que, pensado en términos económicos, el tiempo libre es un nicho de mercado que con esfuerzo, planeación, recursos financieros, humanos y publicidad, representa una gran oportunidad, para hacer del cine, teatro, yoga, escuelas musicales, entrenamiento, ajedrez y tantas otras actividades, todo un negocio y una cosa buena para la población, siempre y cuando se deje de fomentar las discotecas de encueratrices y concursos desgarbados de belleza efímera.

Monday, October 18, 2010

EL OCIO

Una de las palabras que más han sufrido los efectos del desgaste del tiempo, las ideologías e intereses poco humanos, es la que designa al tiempo libre y que inicialmente se entendía con la palabra shkolé, que en griego antiguo significaba el ocio dedicado a la instrucción y aprendizaje, diferente del tiempo libre utilizado para descansar. Es Grecia en la época magna, en la voz de los pensadores más sabios, Platón y Aristóteles quienes reconocen e identifican en el ocio instructivo, el propósito entero de la acción humana. “Del mismo modo que se hace la guerra para tener paz, la razón por la que se trabaja es para obtener ocio”

El ocio pasaba a ser el gran objetivo, la meta y finalidad del ser humano pleno, el único estado en que se llevaba a cabo la naturaleza toda de la acción del alma (pshyqué), de la inteligencia, la contemplación y la vida sabia, a diferencia de todos los demás actos, decían del bajo vientre, que practicados por las mayorías de los hombres, correspondían al registro de las pasiones del cuerpo y necesidades iguales a la de los animales y las bestias. Aunque no existía una palabra que propiamente definiera lo contrario al shkolé (de ahí se derivara luego la palabra escuela), se consideraba que los trabajos de servidumbre y por necesidad, eran los que desalojaban la capacidad de utilizar el tiempo libre para efectos de la contemplación y la enseñanza, de la creación y libertad, de la felicidad absoluta, exclusiva de las almas superiores de toda comunidad política.

A diferencia de Aristóteles, Platón que fue su maestro, difería del sentido exclusivo del ocio instructivo y lo generalizaba como una necesidad intrínseca de toda la especie humana y es la interpretación que siglos después se le otorga al ocio en el imperio romano. Cicerón el gran maestro latino habla del otium como un tiempo de descanso del cuerpo y recreación del espíritu, necesario para volver a dedicarse al trabajo. El ocio (otium) se convierte en un medio para la meta final que es el trabajo (nec-otium). Surge entonces una distinción básica para entender una y otra cosa. Ocio necesario e indispensable para el nec-otium de donde se deriva el vocablo Negocio, emblema y garante del principio de la modernidad, de la una y la otra, como complemento y no como contraste entre superiores e inferiores, entre quienes mandan y los que obedecen. Esto hace que se fomente el ocio popular a través del panem et circenses (pan y circo), a la vez que se conserva el ocio propio de la elite dominante. Ya no se busca el desarrollo personal a través de la participación en las actividades de ocio. El ocio, de esta manera, adquiere un carácter únicamente instrumental.

Un giro definitivo al sentido del ocio resulta tras la caída de Roma, que produce una desaprobación y condena del modo de vida en el extinto imperio. Los conquistadores, las tribus llamadas genéricamente barbaros, destruyen todas aquellas manifestaciones (estadios, teatros, circos, etc.) que simbolizan ese estilo de vida “ocioso” que modifica completamente el significado original del empleo del tiempo libre creativo y marcará el comienzo del culto al trabajo. Bajo esta nueva filosofía de la vida, se espera que las personas estén ocupadas con su trabajo la mayor parte del día, teniendo escaso tiempo para actividades de esparcimiento. De esta forma, el ocio disponible se emplea fundamentalmente para recuperarse del trabajo, para así, continuar con la labor. Es decir, el ocio pasa a ser una re-creación, con una finalidad instrumental, especialmente, para las clases sociales más bajas. Ahora estar de ociosos es la distinción de la gente inferior y no como originalmente se creía que era, esencial para ser superior a los demás.

La discusión sobre el ocio ha recorrido caminos muy largos desde entonces. Existen dos grandes escuelas de pensamiento dedicadas a tratar de entender y utilizar este término para beneficio de las clases dominantes. El mundo moderno, afectado por el despotismo de los Estados hegemónicos ya sean unos plutocracias descaradas o democracias simuladas, ambos modos de dominio perversos, las primeras basadas en la superioridad de las riquezas sobre todas las demás cualidades y las segundas bajo la creencia de que la superioridad numérica es la explicación única y verdadera, ha convertido al ocio en una forma de control y manipulación y dominio. Hay unos que se preocupan ahora por el ocio y su medida, su necesidad, efectos terapéuticos, aspectos culturales y sus consecuencias económicas.

El tema da para mucho más, por ahora quiero referirme al ocio y su utilidad en nuestro país que es México, donde este concepto tan indispensable para el ser humano y no animal, se traduce en el tiempo libre dedicado a la recreación y al esparcimiento, bajo las figuras más abyectas y lejanas a la filosofía primera de la libertad y necesaria realización. El ocio como forma de educación no existe en el discurso público. Es la televisión la encargada de alimentar el tiempo libre y de ocupar la atención disponible para entretener y distraer a la población -algunos como Fox llegaron a decir que quienes ven la televisión son más felices que los que leen los periódicos- es la señal abierta de televisión la dedicada a educar el carácter de la gente, inculcar principios, deseos, metas y objetivos: es el ansia del placer, el culto al físico de la gente, son los prototipos de belleza, los estándares de diversión, del culto a la muerte, el empleo de elixires, alcohol, drogas y mota los medios para estar contento, la música estridente, el reventón, la fiesta, los bikinis y el rocanrol, el lujo desmedido, automóviles, ropaje e indumentarias, es el lucro y la riqueza los valores y objetos de apetencia, sin límite y sin par. Es el presente reventado y el futuro prometido. El ocio instructivo no existe, el ocioso es quien no se acostumbra a este modo de ser y solo quien se divierte y se entretiene con los estereotipos imperantes, esta bendecido por dios.

Los resultados de esta manera de hacer las cosas en el ejercicio del poder en México se pueden ver para donde uno voltea. Muerte, represión, desconsuelo, desánimo social, desesperación. Lo más grave es el sentido unilateral e individualista con que se gobierna, la semilla de egoísmo y rencor sembrados, la debilidad a que han llegado los vínculos sociales naturales del carácter nacional. ¿Qué solución puede cambiar las cosas? ¿Qué hacer? Trataré de dar algunas ideas simples y fáciles en la siguiente colaboración.

Wednesday, October 13, 2010

LA DICTADURA PERFECTA

Entre muchas opiniones vertidas al conocerse la elección de Mario Vargas Llosa al Premio Nobel de Literatura 2010, me llamo la atención una (Javier Tello-Forotv), respecto a las razones políticas y las intenciones políticas de la Academia Sueca, al momento de decidir al ganador de tan importante distinción. En tiempos en que el porvenir de México parece amenazado por el retroceso, a tiempos en que el PRI se dedico a corromper los principios políticos del estado Mexicano, además de saquear y subastar a la nación, bien puede considerarse que se abre una oportunidad social con la designación de Vargas Llosa, para hacer reflexionar a México y a todo el mundo, de la amenaza que acecha la conquista tramposa del poder en nuestro país, de lo que el laureado literato denomino hace 20 años como la Dictadura Perfecta.
En septiembre de 1990 invitado por Octavio Paz al debate “El siglo XX: la experiencia de la libertad” conocedor de que estaba en el aire en una estación de televisión por cable del consorcio Televisa, Vargas Llosa habló de política mexicana... "Espero no parecer demasiado inelegante por decir lo que voy a decir", comenzó. "Yo no creo que se pueda exonerar a México de esa tradición de dictaduras latinoamericanas. Creo que el caso de México, cuya democratización actual soy el primero en aplaudir, como todos los que creemos en la democracia, encaja en esa tradición con un matiz que es más bien el de un agravante".
"México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México"... México, siguió, "es la dictadura camuflada". "Tiene las características de la dictadura: la permanencia, no de un hombre, pero sí de un partido. Y de un partido que es inamovible".
Paz el anfitrión –galardonado un mes después con el mismo distintivo que este 2010 obtiene Mario- escuchaba serio, sentado atrás en el estudio de televisión y con una expresión de molestia. No podía intervenir, puesto que era su discípulo Enrique Krauze, quien dirigía el debate. Vargas Llosa se olvidó de sus anfitriones mexicanos. "Yo no creo", refiriéndose al PRI, "que haya en América Latina ningún caso de sistema de dictadura que haya reclutado tan eficientemente al medio intelectual, sobornándole de una manera muy sutil".
Detalló los trabajos, nombramientos de cargos públicos y espacios para la crítica que el régimen priísta acostumbra a conceder. Es más, dijo, "es una dictadura sui géneris, que muchos otros en América Latina han tratado de emular… "Tan es dictadura la mexicana", continuó, "que todas las dictaduras latinoamericanas desde que yo tengo uso de razón han tratado de crear algo equivalente al PRI".
Había asombro en la audiencia. Por un lado, es casi una regla no escrita del sistema político mexicano, léase el régimen priísta, y a los extranjeros les está vedado opinar en México sobre el país. Además, Vargas Llosa hablaba en un evento que tiene el patrocinio de Televisa, consorcio que, sin pelos en la lengua, se define como "soldado del PRI". Después Vargas Llosa pareció conceder algo. Del sistema político mexicano elogió la revolución de principios de siglo. Destacó como valiosa "la reivindicación de la tradición prehispánica". Pero volvió a la carga. Acusó al PRI de haber utilizado la revolución "y la retórica demagógica" para eternizarse.
En su turno, Paz dijo que había que agradecer la intervención de Vargas Llosa, pero que era necesario aclarar ciertas cosas, ya que "como escritor e intelectual prefiero la precisión". "Primero", dijo, "lo de México no es dictadura, es un sistema hegemónico de dominación, donde no han existido dictaduras militares. Hemos padecido la dominación hegemónica de un partido. Esta es una distinción fundamental y esencial". Habló luego de lo "bueno" que el PRI ha realizado. Explicó que no ha suprimido la libertad -aunque aceptó que sí la ha manipulado- que ha conservado la sociedad civil y que no es un partido conservador "como el de Francisco Franco".
Desgraciadamente Octavio Paz no vivió para ser testigo del escenario actual que se vive en ese México que él, tanto ayudo a explicar y tratar de entender. México el de las mascaras, el México Pachuco, del culto a la muerte y a todos los santos, México el mal parido, jijo de la Malinche, México en su Laberinto de la Soledad constituye toda una previsión de los tiempos en que “la violencia como recurso dialéctico, los abusos de autoridad y finalmente el escepticismo y la resignación del pueblo, hoy más visibles que nunca, debido a las sucesivas desilusiones posrevolucionarias” (El Laberinto de la Soledad. Octavio Paz 1950)
Si Paz viviera no solo tendría que coincidir plenamente con la metáfora de Vargas Llosa, sino que habría que agregarle los artilugios que la modernidad pretende convertir en una Dictadura Perfectamente Televisada. El poder a manos de los candidatos que los poderosos que monopolizan los medios para manejar a la opinión pública, su educación, moral, creencias y fe se disponen a llevar a cabo un acto de control total, que ni los fascismos clásicos se imaginaron poder alcanzar.
COLOFÓN: Al momento de escribir este texto, me entero que acaban de sacar con vida al minero numero 33 de la Mina San José y pienso que en Chile, Gobierno y empresarios se unieron para rescatar a su gente atrapada a 700 metros y en cambio en México, Gobierno (Fox) y empresarios (Grupo Larrea) se amafiaron para impedir el rescate y dejar morir a 65 trabajadores en Pasta de Conchos, a una profundidad de 150 metros. El mundo entero celebra junto a ese país, en cambio se mofa del nuestro.

Tuesday, October 12, 2010

MARIO VARGAS LLOSA

El Premio Nobel de Literatura ha sido otorgado a Vargas Llosa. Su Guerra del Fin del Mundo así como la definición de México en la órbita del PRI, como la Dictadura Perfecta serían suficientes razones para entregarle esta, la distinción más importante en el mundo. He leído casi toda la obra de este autor al que admiro profundamente por la libertad y valor de su pensamiento. Me parece que el mejor homenaje que le puedo rendir en este momento, como ejemplo de su ser y saber es el siguiente artículo que publicó en el periódico El País, en marzo del presente año. Vale la pena analizar con detalle la profundidad de sus definiciones, los conceptos y la vanguardia de su pensamiento.
“Hace algún tiempo hubo un pequeño alboroto mediático en España al descubrirse que la Junta de Gobierno de Extremadura, en manos de los socialistas, había organizado, dentro de su plan de educación sexual de los escolares, unos talleres de masturbación para niños y niñas a partir de los 14 años, campaña a la que bautizó, no sin picardía, El placer está en tus manos.
Ante las protestas de algunos contribuyentes de que se invirtiera de este modo el dinero de los impuestos, los voceros de la Junta alegaron que la educación sexual de los niños era indispensable para "prevenir embarazos no deseados"... De otro lado, un intento de acabar con los talleres de masturbación mediante una acción judicial que intentó una organización afín al Partido Popular (el PAN español) y bautizada -con no menos chispa- Manos Limpias, fracasó estrepitosamente
¡A masturbarse, pues, niños y niñas del mundo! Cuánta agua ha corrido en este viejísimo planeta que todavía nos soporta a los humanos, desde que, en mi niñez, los padres salesianos y los hermanos de La Salle -dos colegios en los que estudié la primaria- nos asustaban con el espantajo de que los "malos tocamientos" producían la ceguera, la tuberculosis y la imbecilidad. Ahora, seis décadas después, ¡clases de paja en las escuelas! Eso se llama progreso, señores. ¿Lo es, de veras?
...¿Pondrán notas? ¿Tomarán exámenes? ¿Los talleres serán sólo teóricos o también prácticos? ¿Qué proezas tendrán que realizar el alumno y la alumna para sacar la nota de Excelencia y qué fiascos para ser desaprobados?
Diré de entrada que no tengo el menor reparo moral que oponer a la iniciativa El placer está en tus manos... Reconozco las buenas intenciones que la animan y admito, incluso, que, mediante campañas de esta índole no es imposible que disminuyan los embarazos no queridos. Mi crítica es de índole sensual y sexual. Me temo que en vez de liberar a los niños de las supersticiones, mentiras y prejuicios que tradicionalmente han rodeado al sexo, iniciativas como la de los talleres de masturbación lo trivialicen de tal modo que acaben por convertirlo en un ejercicio sin misterio, disociado del sentimiento y la pasión, privando de este modo a las futuras generaciones de una fuente de placer que ha irrigado hasta ahora de manera fecunda la imaginación y la creatividad de los seres humanos.
La masturbación no necesita ser enseñada, ella se descubre en la intimidad y es uno de los quehaceres humanos que funda la vida privada y va desgajando al niño, a la niña, de su entorno familiar, individualizándolos y sensibilizándolos gracias al mundo secreto de los deseos, e instruyéndolos sobre asuntos capitales como lo sagrado, el mito, el tabú, el cuerpo y el placer. Por eso, destruir los ritos privados y acabar con la discreción y el pudor que han acompañado al sexo no es combatir un prejuicio sino amputar de la vida sexual aquella dimensión que fue surgiendo en torno a ella, a medida que la cultura y el desarrollo de las artes y las letras iban enriqueciéndola y convirtiéndola a ella misma en obra de arte. Sacar al sexo de las alcobas para exhibirlo en la plaza pública es, paradójicamente, no liberalizarlo sino regresarlo a los tiempos de la caverna, cuando las parejas no habían aprendido todavía a hacer el amor, sólo a copular y ayuntarse, como los monos y los perros. La supuesta liberación del sexo, uno de los rasgos más acusados de la modernidad en las sociedades occidentales, dentro de la cual se inscribe esta idea de dar clases de masturbación en las escuelas, quizá consiga abolir ciertas ideas falsas y estúpidas sobre el onanismo. En buena hora. Pero también contribuirá a asestar otra puñalada al erotismo y, acaso, a abolirlo. ¿Quién saldrá ganando? No los libertarios ni los libertinos, sino los puritanos y las iglesias. Y continuará el empobrecimiento y banalización del amor que caracteriza a nuestra época.
La idea de los talleres de masturbación es un nuevo eslabón en el movimiento que, para ponerle una fecha de nacimiento, comenzó en París, en mayo de 1968, y pretende poner fin a todos los obstáculos y prevenciones, de carácter religioso e ideológico, que, desde tiempos inveterados, han reprimido la vida sexual provocando innumerables sufrimientos, sobre todo a las mujeres y a las minorías sexuales, así como frustración, neurosis y desequilibrios psíquicos de todo orden en quienes, debido a la rigidez de la moral reinante, se han visto discriminados, censurados y condenados a una insegura clandestinidad.
Este movimiento ha tenido muy saludables consecuencias, desde luego, en los países occidentales... El mito y culto de la virginidad que pesaban como una lápida sobre la mujer se han evaporado por fortuna y gracias a ello y a la generalización del uso de la píldora las mujeres gozan hoy, si no exactamente de la misma libertad que los hombres, al menos de un margen de libertad sexual infinitamente más ancho que sus abuelas y bisabuelas… De otro lado, aunque sin desaparecer del todo, han ido reduciéndose los prejuicios… y las disposiciones legales que hasta hace pocos años penaban la homosexualidad y la consideraban una "práctica perversa". Poco a poco va admitiéndose en los países occidentales el matrimonio entre personas del mismo sexo con los mismos derechos que los de las parejas heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Y, también, de manera paulatina, va extendiéndose la idea de que, en materia sexual, lo que hagan o dejen de hacer entre ellos los adultos en uso de razón y decisión, es prerrogativa suya y nadie, empezando por el Estado, debe inmiscuirse en el asunto.
El sexo sólo es sano y normal entre los animales y las plantas. Lo fue entre nosotros, los bípedos, cuando aún no éramos humanos del todo, es decir, cuando el sexo era en nosotros desfogue del instinto y poco más que eso, una descarga física de energía que garantizaba la reproducción. La desanimalización de la especie fue un largo y complicado proceso y en él tuvo un papel decisivo la lenta aparición del individuo soberano, su emancipación de la tribu, con tendencias, disposiciones, designios, anhelos, deseos que lo diferenciaban de los demás y lo constituían como ser único e intransferible. El sexo desempeñó un papel protagónico en la creación del individuo soberano y, como mostró con más lucidez que nadie el genio de Freud, en ese dominio, el más íntimo y privado de la soberanía individual, es donde se fraguan los rasgos distintivos de cada personalidad, lo que nos pertenece como propio y nos hace diferentes de los otros. Ese es un dominio privado y secreto y debería seguir siéndolo si no queremos cegar una de las fuentes más intensas del placer y de la creatividad, es decir, de la civilización… La desaparición de los prejuicios no puede significar la abolición de los rituales, el misterio, las formas y la discreción gracias a los cuales el sexo se civilizó y humanizó. Con sexo público, sano y normal la vida podría volverse infinitamente más aburrida, mediocre y violenta de lo que es…”

Thursday, October 07, 2010

BUFALADA


Después de cinco sucesiones presidenciales, sin interrupciones y casi sin incidentes. A partir de la fundación del PNR-PRM-PRI, obra genial del verdadero arte político y fruto de la riqueza social que trajo la Revolución para México.
Tras del gobierno del primer presidente real de México, Lázaro Cárdenas, se sucedieron los sexenios de Ávila Camacho, Alemán Valdés, los de los Adolfos, Ruiz Cortinez y López Mateos y finalmente de Díaz Ordaz. Hasta que el arribo de Luis Echeverría Álvarez rompió con todos los órdenes establecidos, principios en que se sustentaba, fortalezas y salvaguardas políticas y comenzó el principio del fin, para el estado político mexicano y el sistema en que se sustentaba.

Si Miguel Alemán Valdez fue quien inició la ruptura del orden constitucional original y Díaz Ordaz cometió dos errores políticos fatales, el dejar impune la matanza de 68, llevada a cabo bajo las ordenes de su Secretario de Gobernación, peor aún fue, respetando las reglas no escritas del sistema, designarlo como su sucesor presidencial.
Antes de tomar posesión del poder, LEA ya traicionaba a su antecesor. En el registro simbólico de la memoria histórica nacional, Luis Echeverría Álvarez comienza con un acto parricida el ejercicio de un poder desviado y perverso, dirigido a mantenerse al frente del país, en una especie de golpe de estado velado.
La designación de José López Portillo, tuvo la intención de maniatar al sucesor y obligarlo a depender de su antecesor, en lo que llego a llamarse “minimaximato”, en recuerdo del triunvirato sometido por el poder de Plutarco Elías Calles, el “jefe Máximo de la Revolución Mexicana”.
No resulto lo que esperaba Luis Echeverría, pues López Portillo entendió el juego en que quedo atrapado y con el exilio diplomático se deshizo de la sombra de su predecesor. Peor le fue a México. Los errores se sucedieron uno detrás de otro. Designar a Reyes Heroles en Gobernación fue nombrar a un incapacitado político, en razón de su origen español. Colocar a un hampón al frente de la policía capitalina, que en los hechos operaba como Jefe de la policía nacional, en la persona del “Negro” Durazo, a un mercader de la política en la Jefatura del DDF, el nepotismo familiar, o la amante como primera Secretaria de Estado, privaron a López Portillo, de toda fuente de autoridad a la investidura que ostentaba.
La crisis del petróleo que multiplico la deuda nacional por cinco y finalmente la expropiación de la Banca, a los especuladores, que no tienen patria ni nación, arrojaron al país a una encrucijada fatal, además de la quiebra económica.
Un mal Padre solo puede producir malos hijos. Miguel de la Madrid es la confirmación de una regla que solo admite excepciones ocasionales. Carlos Salinas de Gortari es la consecuencia funesta de la vileza y violencia desatada por Luis Echeverría. Los demonios sueltos avistados al termino del sexenio de Salinas, llevaban varios años de minar las bases de lo que fue algún día, un país felizmente ejemplar.
Tras un final de sexenio marcado por la traición y el asesinato, el parricidio simbólico inaugurado por Echeverría, se volvió real con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, quien pretendía convertirse en el nuevo Jefe Político de la Nación. Es el lecho donde fue parido Ernesto Zedillo y las manos que mecieron su cuna, son algunos de los que ahora detentan el poder descarnado, aprovechando la conspicua medianía, de los representantes de las clases sociales reaccionarias afiliadas al PAN. Manlio Fabio Beltrones se llama el jefe mayor y Elba Esther Gordillo es el nombre de la Jefa Mayor. Eliminado Diego Cervantes de Cevallos, -otro padrino al tanto del parto del de Yale- los dos primeros se enfrentan a su enemigo natural.

Carlos Salinas de Gortari se ha adelantado hasta el momento y con el concurso abierto, descarado y cínico de TELEVISA, ha destapado una campaña que lleva años de estar montada, supervisada y conducida para que el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto se convierta en el candidato del PRI y en la esperanza de reconquistar el poder, por otros medios, pero con los mismos fines. Nada que ver con la Presidencia Soberana y la Autoridad que emana del ejercicio político de un buen gobierno. El Poder, por el poder mismo.

En el lenguaje de la grilla política clásica le llamaban, la “cargada” o “bufalada”. Era el momento justo en que el gran elector en turno, el Padre de la nación, el Presidente en funciones, decidía en quien habría de recaer la responsabilidad de continuar la obra de gobierno. Atendiendo a las bases sociales que integraban al Partido, el PRI, se realizaba el anuncio que marcaba el inicio del besamanos, las genuflexiones, apologías, los abrazos y regalos. El peor escenario del arte mayor de una sociedad, el arte de la política se vivía cada seis años, en el ritual que marcaba la sucesión presidencial.
A diferencia de entonces, el ritual moderno esta realizado por guionistas y directores de escenografía, ante cámaras de televisión, tramoyistas, iluminadores y artistas. El teleculebrón Peña Nieto-La Gaviota, a pesar de la apuesta de Emilio Azcárraga, lleva visos de convertirse en un papelón más de la ambición por el poder de la malhadada clase política mexiquense, en particular la originada en el llamado Grupo Atlacomulco, como sucedió con el tío Arturo Montiel y su fortuna inexplicable (mente disfrazada), o el destape en off side de Alfredo del Mazo, los encubrimientos de Pichardo Pagaza, Benítez Treviño, las pesquisas de Bazbaz, Mario Ramón Beteta, los Hank Junior etc. etc. etc.


Tuesday, October 05, 2010

ÉTICA Y PSICOANÁLISIS

Prólogo
Dos confesiones recientes, me retiemblan en el centro del alma. La de un músico ávido de dinero, confeso guadalupano y militante del PAN, una de cuyas rolas se estreno como tema de “Un Año Perdido”, la película de Tejupilco, me refiero a Las Piedras Rodantes y a su autor Alex Lora, quien aparentemente, de forma voluntaria se ha borrado de la faz de la tierra de los hombres libres y a diferencia del Pirata de la Canción de Espronceda: ¿Qué es la vida, por perdida yo la di, cuando el yugo del esclavo, como un bravo sacudí”, el creador del TRI se acepta sometido a los dictados de su “domadora”, Chela, encargada de criar a una hija única, profundamente enferma y asesina.
Otra es la de un intelectual del sistema, del poder y del star system, que ha descollado en un programa pionero, titulado La Dichosa Palabra y ahora en el recientemente reprogramado Forotv conduce junto a Julio Patán, el programa Final de Partida. Me refiero a Nicolás Alvarado quien repite sin cesar que su esposa que es psicoanalista dice que no existe el psicoanálisis antiguo. Veamos.

Introducción
Contra la certeza de que el psicoanálisis es producto del pensamiento moderno y constituye todo un descubrimiento científico de la época contemporánea, hay que comenzar por una declaración por demostrar: quien afirma lo anterior no entiende lo que es el psicoanálisis.
Basta con revisar una amplia gama de sentencias sabias, para preguntarse si están en lo correcto la mayoría de las corrientes de pensamiento, que pretenden reducir las producciones intelectuales y artísticas a la historia particular de las sociedades en que nacen. Ya afirmaba Baltasar Gracian “que una vez que los sabios helénicos deliberaron todo acerca de los asuntos humanos más complejos, en especial sobre la felicidad, a nosotros los modernos solo nos queda una faena relativamente sencilla, ya no deliberar sino elegir los medios para ser felicies”¹
Hay que recordar que entre los griegos, en la época de la Academia y el Liceo ya se reconocía la existencia de siete grandes sabios: Cleobulo de Linos, Solón de Atenas, Quilón de Esparta, Bías de Priene, Tales de Mileto, Pitaco de Mitilene y Periandro de Corinto,
De Tales, es gema la anécdota que se cuenta, una vez conquistada Mileto, por Alejandro el “Mango” y atendiendo a la perfecta formación recibida del de Estagira, Aristóteles, se dirige a conocerlo, presentarse y ofrecer cumplir cualquier deseo del sabio, a lo que Tales le contesta, recostado y casi desnudo, sobre una piedra a la entrada de la cueva donde vivía, “solo deseo que te quietes, porque me tapas el sol”.
Pues Bias de Priene nos deja dos citas básicas para comprender al alma humana (la psique-psyché): “Es enfermedad del alma desear lo imposible” y al decir sobre la extensión de la perversidad humana, sentencia que “La gran mayoría son malos”
Comparado el traje ajustado del psicoanálisis con la extensión seca del saber antiguo, “se antoja estrecho y afectado por los usos, costumbres y caracteres que el análisis moderno no solo pretende explicar, sino más grave aún, curar”¹. No obstante hay toda una deuda de gratitud que es menester reconocer en los trabajos pioneros de Sigmund Freud y posteriormente de Jaques Lacan, por el redescubrimiento entre el saber antiguo y el saber analítico moderno. Es este el análisis que aquí tratamos, el de Freud y extendido por Lacan, no el de Ferenzci, ni el de Abraham o Jones; menos todavía el de Anna la hija, o Melanie Klein, tampoco el de Fromm o el angloamericano.
A través de ellos (dicen que Lacan es a Freud lo que Jesucristo es a Dios Padre) se puede llegar a saber que la Ética, es el nombre antiguo del psicoanálisis. De Ética se trata la que se origina en el Liceo y específicamente la de su fundador Aristóteles, no la de Sócrates o Platón, ni la de Antístenes y mucho menos la estoica de Zenón, base de la moral romana y cristiana posterior.
Pero si a Freud y Lacan le debemos las gracias, por abrir una puerta por donde ir a encontrarnos con el saber antiguo y su equivalencia con el saber analítico moderno, hay otra deuda enorme que reconocerle a un sabio mexicano, de origen palestino, nacido en Monterrey y no en Argentina -hasta Joaquín Sabina ironiza con eso de “un psicólogo argentino, mostrándome el camino”: Patricio Marcos.
La obra y experiencia analítica del Dr. Marcos han permitido que el hallazgo (gazapo le llama) de voltear a Aristóteles en Freud y Lacan, tenga una puerta abierta de regreso, un camino de ida y vuelta de tal manera que: “lo imperecedero del análisis actual es antiguo, lo que tiene de perecedero es devastadoramente moderno”¹

Capítulo Primero
Me tomo la libertad de poner como ejemplo un incidente menor, muy conocido por la opinión pública, muy reciente, para explicar la siguiente premisa: “el psicoanálisis vuelve patente aquello que lo causa como síntoma cultural privilegiado, la corrupción de ese registro superior en nobleza al de la ética, el de la perversión del género político de los pueblos de Occidente”¹
Es el caso de la fiesta que llevaron a cabo los jugadores de la selección de futbol -aunque podría emplear también los programas de Laura Bozzo o las poéticas composiciones de Ricardo Arjona-, no obstante me detengo el affaire Salcido-Yamile, el consumo de alcohol y la pachanga en el hotel donde se hospedaban como representantes nacionales. Además de la fatal exhibición deportiva, que no voy a detallar, hay que ver la cantidad de opiniones que se han vertido respecto a su comportamiento: que si están en su derecho, que son jóvenes, que ya se había “roto” la concentración etc. etc. Pero nadie habla sobre si está bien o mal lo que sucedió, desde el registro ético o sea desde el carácter, el modo de ser y sus costumbres. No se trata de una cuestión de ética profesional, cualesquiera cosa que quiera decir ese término, sino el problema que atañe a los principios, la deliberación y la elección de tal o cual conducta. Por encima del escándalo aparece otra pregunta adicional pero central, que tiene que ver sobre la forma de gobierno, los reglamentos y leyes que prevalecen actualmente en México. ¿Si la presidencia nacional se encuentra ocupada por una persona cuya legitimidad es cuestionada, por la forma en que conquista el poder y son conocidas las debilidades incontinentes de su alma húmeda, como pedir que los miembros de esta comunidad se comporten de una manera diferente?
Por eso es tan difícil para los analistas modernos entender las causas de la enfermedad que pretenden curar ¿Cómo descifrar este género patológico de vida que prevalece colectivamente, característico de la vida moderna? Es la pregunta que se formula Lacan en relación a los deseos y apetitos. Son los de Edipo que de manera involuntaria, no por la fuerza sino debido a la ignorancia o si se prefiere en razón de la fuerza de la ignorancia: el parricidio, la usurpación y el incesto. Es lo que Lacan llama metafóricamente, el cuerpo de los deseos sexuales, enfrentados por la doctrina y la técnica analítica freudiana.
¿Acaso no hay ningún problema ético en el homicidio, el robo y el adulterio? Clasificar estos apetitos como monstruosos o contra naturaleza es clasificarlos éticamente, bajo este género de vida inferior llamado bestialismo. Si no se discierne siquiera lo saludable de lo enfermo conforme a naturaleza ¿Cómo se pretende ser artífice de la salud humana? Psicoanálisis moderno es síntoma de los síntomas padecidos por la enferma cultura contemporánea.
“El asunto consiste en explicar los objetos naturales de aversión en objetos no menos naturales de atracción y deseo debido a los usos, costumbres y caracteres propios y fascinantes de la modernidad… ¿Cómo dar cuenta de que el homicidio (parricidio) el robo (usurpación) y el adulterio (incesto) hayan devenido a ser objetos culturales de apetencia no obstante que por naturaleza son de repugnancia?”¹

Capítulo Segundo
Escuchar el saber antiguo en Pitágoras, despeja y explica que el hombre es bueno de una sola manera pero malo de muchas, entonces el homicidio envidioso, la malevolencia adulterina y el robo desvergonzado constituyen yerros y nunca aciertos, y tales acciones pasivas no plantean un problema ético ni político por la sencilla razón de que solo a un loco le parece cosa digna de deliberación saber si está bien o mal padecerlas y padeciéndolas, actuarlas. Por lo tanto se equivocan quienes actúan mal, siempre, sin atenuantes ni excepciones. De tal suerte que en el registro histórico, la patología individual de la época moderna –siglos XVI al XVIII y época contemporánea, siglos XIX, XX y XXI- son efectos de la patología colectiva. Las sociedades Occidentales ¿acaso no están organizadas bajo principios que son corrupción de la autoridad?
“No hay que olvidar que el arte ético conserva su propia eficacia terapéutica, es el arte político, en todos los tiempos y lugares el arte de la autoridad que es la política que es y seguirá siendo el mejor arte ético puesto que aquel le corresponde educar, producir usos, y costumbres y caracteres excelentes en los individuos y partes de una comunidad”.¹
La ética es una ciencia centrada en el análisis del placer y el dolor humanos², conforme a los usos y costumbres del animal político. Son registros que implican por necesidad la salud o la enfermedad de las comunidades despiertas o activas, es decir políticas, la realeza, aristocracia y república y no en cambio en sus desviaciones pasionales o voluptuosas, dormidas, luego despóticas, la tiranía, plutocracia y sorpresa, la democracia.
Tratado con profusa belleza en todo Shakespeare, particularmente en el Mercader de Venecia, el derrumbe de los regímenes aristocráticos ha hecho que el mito de Sófocles sea el mito terapéutico por excelencia, lo cual implica que el rasgo sobresaliente de la civilización actual consiste en la alteración de los objetos naturales de aversión en objetos de apetencia culturales y los hábitos de la continencia, incontinencia y la intemperancia han logrado crear una suerte de segunda naturaleza patológica.
¿Como se adquirieron estos apetitos viles y violentos?², sino a través del regicidio intemperante y la muerte de la autoridad paterna. Con la devastación del principio político del honor y su reemplazo por el principio que le es contrario, la insaciable codicia de riquezas externas; mediante la perversión de la verdadera libertad humana, rasgo invariable en los gobiernos republicanos, por la pasión libertaria de las muchedumbres pobres en la que se apoyan y soportan las potencias oligárquicas mundiales hoy en día.

Capítulo Tercero
¿Acaso no es rasgo universal de la experiencia clínica, que esas diversas patologías del carácter tengan por causa original el quebranto y en caso extremo la devastación de la autoridad del padre? Son los hijos, hombres y mujeres de esta tragedia quienes viven expuestos radicalmente a caer en las garras de la vida patológica Dicho de otro modo, por regla general el daño que un padre puede ocasionar es inmensamente mayor al que se puede derivar de la madre, por que las fallas paternas cuentan con un espectro patógeno más destructivo que las maternas: si de mala madre no se sigue necesariamente malos hijos, en el otro caso casi siempre ocurre que de mal padre, hijos malos o cuando no peores.
La fabula del Edipo de Sófocles tiene dos virtudes: la primera que articula de manera jerárquica los tres objetos naturales de aversión, la cual otorga primacía al homicidio sobre el robo y estos sobre el adulterio. La segunda, ilustra los efectos de las elecciones involuntarias en cada uno de los tres objetos de aversión natural, en los registros ético y político y el pasaje de la mejor especie del género despierto de vida, la realeza, a la peor dentro del género dormido, la tiranía.
Cuando Edipo asesina a Layo incurre a la vez en parricidio y en regicidio, cuando accede al trono vacante roba y usurpa y cuando desposa a la viuda Yocasta, según la tradición admitida en Tebas comete incesto adulterino. Sófocles ofrece un personaje que actúa de modo ignorante y de manera involuntaria porque Edipo desconoce que Layo es el verdadero padre, el biológico, no menos desconoce que el lecho que comparte con Yocasta, son los de su padre y madre.
Pero también la otra tragedia, la de Layo quien ejerce frustráneamente el derecho de la potestad de la vida y la muerte de su vástago y primero consulta al oráculo sobre su deseo de convertirse en padre, el cual le aconseja no engendrar, pues le asegura, su progenie lo destruirá. Es cuando elige bajo la hipótesis planteada por la lógica aristotélica el origen del género pasivo de existencia, ignorante, dormido, patológico: Layo elige la muerte de Edipo movido por la cobardía de evitar daños mayores. Por ejemplo Miguel de la Madrid no quiso reconocer a un hijo que nació con síndrome de Down y lo recluyo para siempre en un hospital y Vicente Fox no quiso tener hijos, de ahí no cuesta entender el trato que hemos recibido los mexicanos del Presidente de México, la Máxima Autoridad, si así tratan a sus propia descendencia.
Sin embargo Lacan y el psicoanálisis no comparte este principio y se monta con esta aberración que imputa a Yocasta y no a Layo la responsabilidad de la tragedia de Edipo, por el argumento que hace de la madre la condición del acceso al deseo del hijo, por negar bajo los principios plutócratas y demócratas que lo acojonan, la autoridad paterna.
En John Locke (el Shylock en Shakespeare) ideólogo inaugural y padrastro del liberalismo moderno, quien justifica la revolución aristocrática inglesa y el regicidio de Carlos I, simplemente al extender en adelante la fuente de autoridad paterna a la madre y afirmar que mejor llamar “parental relation” eliminando la palabra padre, fuente de autoridad, principio y origen. En este caso el origen de la paternidad la concede este parricida a su padre muerto, su dios capitalista, el dinero, estéril, pero productor de fortunas. Los norteamericanos que juran ante Dios todo acto público y político van más allá, al imprimir en su moneda “in god we trust”, transliteración analítica de “the trust is our god. Empuje psicótico hacia la femineidad en la época moderna con la consecuente figuración alucinatoria de la mujer y las neurosis padecidas: histeria, obsesión, fobia.
Una vez que la capacidad para deliberar queda desierta en el registro político ¿Qué se puede esperar que acontezca en el registro ético? Elegir cualesquiera: la tiranía personal, la plutocracia o la democracia (el despotismo de los más) o de la mezcla o combinación de estos tres principios es elegir lo que niega el principio y el fin de las comunidades políticas.

Conclusiones.
Mientras los pueblos conservan su género de vida político bajo cualquiera de sus especies, ya regia, aristocrática o republicana, al no haber patologías en las comunidades regidas por estos tres gobiernos paternales, la enfermedad en el registro ético tiende a ser la excepción, nunca la regla.

Una vez que las comunidades políticas dejan de serlo y se transforman en sociedades animales –bien tiránica, bien plutocrática, bien democrática- entonces la forma de vida patológica se transmite al registro ético haciendo de la intemperancia, la incontinencia y la continencia las reglas antes que excepciones.

Dice Baltasar Gracian sus gobiernos son más bien desgobiernos ya que atan todas las virtudes y desatan todos los vicios

LibrArte y la Retórica

Para Platón, la Retórica era semejante a la Gastronomía y la Cosmética, vis a vis la Política, la Medicina y la Gimnasia. Él Filósof...