Monday, November 24, 2008

FRANCISCO JAVIER CLAVIJERO y LA PREPARATORIA #1 DE SAN ILDEFONSO

La educación de la juventud, el principal apoyo del Estado, y lo que mejor da a conocer el carácter de cualquier nación, era tal entre los mexicanos, que bastaría por si sola a confundir el orgulloso desprecio de los que creen, limitado a las regiones europeas, el imperio de la razón escribía, a mediados del siglo XVIII, Francisco Javier Clavijero.
Nunca olvidare que cuando curse mi estudios de preparatoria, en el majestuoso Colegio de San Ildefonso, la inmortal Preparatoria #1 de la UNAM, para quienes ingresábamos al primer año, el cuarto, de acuerdo a la seriación universitaria -que consideraba los tres primeros años, como parte de la secundaria- la experiencia del temor, pánico de ser trasquilados, por los compañeros de quinto y sexto años y de ser despojados, una y otra vez por los temibles porros.
Sigue Clavijero Todas las madres, sin excluir a las reinas, criaban los hijos a sus pechos. .. acostumbrábanlo desde su infancia a tolerar el hambre, el calor y el frio… Inspirábanles horror al vicio, modestia en sus acciones, respeto a sus mayores y amor al trabajo…
Con el pelo largo, pantalones de mezclilla, olor a mariguana, los más grandes y fuertes, los porros producían miedo y respeto. Aunque al paso del tiempo, comenzaban a gestarse relaciones de amistad, de compañerismo y de convivencia. Ellos me raparon el copete y me obligaron a quedar pelón. Todos se hicieron mis cuates y al llegar al sexto año, eran mis garantes de protección, al igual que para todos los demás.
Continua Javier Clavijero, Una de las cosas que más encarecidamente recomendaban a sus hijos, era la verdad de sus palabras; y si los cogían en una mentira les punzaban los labios con espinas de maguey.
Eran frecuentes en la Preparatoria los círculos de lectura, los torneos de ajedrez, las matadas de clase, los talleres de artes plásticas y los conciertos de protesta. Justamente, una vez que escuchábamos a un cantante de trova, se apareció un grupo de estudiantes que casi nunca asistían a clases; de rasgos finos y bien vestidos, portando armas, amenazantes, desalojaron a toda la concurrencia y prohibieron volver a escuchar ese tipo de música. Eran los MURO’s.
El primer contacto con esta gente me marco. La ultraderecha, los vestigios del fascismo que renacía en México, la reacción en contra de la libertad, la expresión, cultura, pensamiento. Fue el horror, el salir del closet de: cristeros, legionarios de Cristo, PROVIDA, el famoso Yunque, que sinvergüenza alguna se exhiben hoy en las esferas del poder. Los grandes derrotados en la Revolución Mexicana del 1910, que no fueron exterminados, suprimidos ni olvidados.
Hace 40 años, cuando la educación de las juventudes, se parecían a los mexicanos que describe Francisco Javier Clavijero, esta punta de reaccionarios, no se atrevían a asomar la cabeza, apenas comenzaban a aprovechar los espacios que un recinto monumental como San Ildefonso, les prestaba la oportunidad a pesar de las enérgicas protestas de los maestros republicanos, que huyeron de la España fascista, de Franco y su persecución sanguinaria. Juan Pablo García Álvarez, Antonio Gamiochipi, María Teresa Landa, recuerdo con orgullo a mis maestros.
Los porros, Francisco, el Tanque, Alpuche, todos los llevo en el recuerdo de mis amistades inolvidables; Zorrilla, Santana, se volvieron desde entonces, mis enemigos, más ahora que han conseguido someter la voluntad mayoritaria, para usurpar el poder político.

Sunday, November 16, 2008

TOQUEVILLE, CHOMSKY Y GOEBBELS AL SERVICIO DE TELEVISA

Nunca como ahora, se había vuelto tan mal visto, creer en algo. Habría que repasar a Chomsky o releer a Toqueville, para explicar o entender la tiranía de la opinión pública. Es mucho más que eso. La realidad supera a la teoría. Los medios de comunicación someten, la televisión atropella, Televisa manipula y miente. Son la enseñanzas de Goebbels, de Stalin, de la Santa Inquisición. Es la prédica repetida hasta que se acepta, es la purga de adversarios, el tormento para los que no creen.
La caída del avión en donde viajaban Mouriño y Santiago Vasconcelos ha inaugurado por primera vez, a escala nacional, una forma efectista y contundente de acallar y someter a la inteligencia individual. Decir u opinar lo contrario a la versión oficial, es un pasaporte al sarcasmo, ofensas y humillación.
Nunca como ahora se había puesto en práctica, una praxis mediática totalitaria, en México. Es la confirmación de que los medios de comunicación masivos se han erigido en el verdadero poder político. Son la gran pinza que sujeta y somete a la sociedad mexicana. La otra, la pinza que cierra la tenaza se ha ido tejiendo de manera paulatina, veladamente. Es el flanco mayor en que se ha enredado principalmente a la juventud mexicana, desinformada, ignorante, mal preparada, apática y desmoralizada, desempleada o subempleada apenas. Es la mala educación, es la educación pública en manos de irresponsables, el logro principal, el objetivo y cometido estratégico.
Es el México globalizado, es el país de los vastos recursos naturales por adquirir, arrebatar y coger. Es la economía nacional integrada como proveedor de mano de obra barata y sin las calificaciones necesarias. Es el esquema perfecto para que el mundo funcione como un mercado, sin desviaciones ni fallas. Gobernado exclusivamente por la utilidad monetaria y la persecución incesante del lucro sin límite.
Es el México de la mentira y el comercio, del engaño y la compra-venta, del robo, de la piratería y la ilegalidad, de la intimidación y la devoción. Es un retroceso, toda una reacción a las gestas y a las luchas que nos hicieron y constituyeron alguna vez como nación libre y soberana.

Tuesday, November 11, 2008

EL ASESINATO DE JUAN CAMILO MOURIÑO

La debacle generalizada. ¡Sálvese quien pueda! Roto el pacto político que nos dio origen como nación, libre e independiente, desfondado el contrato social, México se hunde en la anarquía, débil, sin rumbo ni destino propio, en los intereses de las oligarquías más poderosas del mundo.
La fallecimiento de Mouriño, se inscribe en la serie de atentados directos, en contra del personaje más cercano al Presidente (espurio) de México.
Como sucedió con Colosio y Ramón Martín Huerta, la muerte de Juan Camilo modifica, deshace el panorama personal, el legado y plan sucesorio presidencial. Mas que un recordatorio o una advertencia, el derribo del avión que transportaba al Secretario de Gobernación y al encargado en jefe del combate al narcotráfico en nuestro país, José Luis Santiago Vasconcelos, es un escarmiento público, un castigo para quienes no cumplen, con los oficios para los que han sido promovidos.
El golpe personal en contra de Calderón ha sido contundente. Le llevo a Felipe una semana, poder decir en público que la muerte de su socio, bien pudo ser consecuencia de un accidente. No tuvo otra salida. Felipe Calderón, tuvo que conformarse con desahogar su pena e impotencia, en el sentido, excesivo homenaje, para quien Calderón reconoció la conquista de la Presidencia de México, así haya sido por menos del 1% de los votos, nunca aclarados.
Por ello se ha echado a andar una monumental estrategia de convencimiento, confusión, ocultamiento de las verdaderas causas que hicieron que un avión de inmejorables condiciones de mantenimiento, diseño y seguridad, se desplomara abruptamente, frente a la Residencia de los Pinos, a un lado, de la Fuente de Petróleos, la obsesión de Mouriño.
Poco se ha sabido de unas declaraciones hechas por hermano de Ramón Martin Huerta, quien era el Secretario de Seguridad Pública de Vicente Fox, al momento de su muerte, al caer el helicóptero que lo transportaba del DF a Toluca; y quien declara que ellos, la familia Huerta fueron sentenciados y amenazados, para no hablar ni investigar. El silencio y olvido, como remedio a los ajustes del poder.
Menos se recuerda ahora la farsa del asesino solitario de Luis Donaldo Colosio, el candidato de Salinas de Gortari para la presidencia de México; el secuestro del Mario Aburto original, a manos de Manlio Fabio Beltrones. La salida intempestiva, al día siguiente del atentado, del autor intelectual del magnicidio: José Córdova. Lo demás fue montaje.
Juan Camilo fue elevado al segundo puesto en importancia del gobierno de México, con la encomienda de entregar nuestro petróleo a las empresas extranjeras. No lo logró. Se perdió en declaraciones cargadas de torpeza, en convites de oropel, en el deslumbrón, ese tan pesado que vuelve insoportables a esta generación de mexicanos de conveniencia: la de los metrosexuales, del Blackberry y ropa de Hermenegildo Zenga. "Neocon’s", les llaman en Estados Unidos a estos oportunistas, que viven de la ambición desmedida, de la mentira compulsiva y de la impunidad, de la soberbia y arrogancia, en tanto ocultan su incompetencia toral, victimas de su naturaleza depredadora.
Clase social, insensible, lejana de la realidad y con un profundo desprecio por los demás. Clase política que por cierto, está ampliamente representada dentro del Gobierno del Estado de México. Gobierno plagado, cooptado, de personajes identicos a Mouriño; júniores -Del Mazo-, herederos de fortunas mal habidas -Nemer-, de nombres y apellidos funestos -Korenfeld, Bas Bas-, al servicio de las oligarquías.

LibrArte y la Retórica

Para Platón, la Retórica era semejante a la Gastronomía y la Cosmética, vis a vis la Política, la Medicina y la Gimnasia. Él Filósof...